Beato Padre Mariano de la Mata
(Beatificación día 5 de Noviembre de 2006)

BEATIFICACIÓN DEL P. MARIANO DE LA MATA, AGUSTINO
“Amigo de los niños, defensor de los pobres y protector de la naturaleza”

El día 5 de noviembre de 2006, a las 10 de la mañana

“Tengo la satisfacción de comunicaros que el próximo domingo 5 de noviembre tendrá lugar en São Paulo, Brasil, la beatificación de nuestro hermano Mariano de la Mata Aparicio. El Santo Padre ha delegado al Cardenal José Saraiva, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, para que realice la beatificación en su nombre. Al día siguiente, lunes 6, el Cardenal Cláudio Hummes celebrará en nuestra parroquia de Santo Agostinho la primera misa del nuevo Beato”

(P. General, Carta 13 septiembre de 2006).

Un hogar cristiano

Arropado por el cariño de una familia cristiana nació en Barrio de la Puebla (Palencia) el 31 de diciembre de 1905 el niño Mariano, hijo de Manuel y Martina.
Sus padres supieron transmitir a sus ocho hijos –cuatro varones y cuatro mujeres– una conciencia recta y una educación integral, sembrando con la palabra y el ejemplo de una familia verdaderamente cristiana, la simiente de la fe y del amor, lo que después sería la esencia de la vida del P. Mariano. En semejante ambiente familiar no fue difícil forjar la vocación religiosa agustiniana de los cuatro varones y la sacerdotal de Mariano y Hermenegildo. Los otros dos hermanos – Tomás y Baltasar- profesaron como hermanos de obediencia. Todos en la Orden de San Agustín.

Religioso Agustino

El pequeño Mariano fue a la escuela en su pueblo natal y los primeros estudios de latín los hizo en “Barrisuso de Valdavia”. El 29 de agosto de 1921 ingresó en el Seminario de los Agustinos Filipinos de Valladolid, realizando así el sueño de sus padres.
Aquel ánimo sereno y equilibrado que le caracterizaba encontró el ambiente propicio para sus aspiraciones y una óptima preparación para los compromisos futuros.
Después del noviciado hizo su primera profesión el 10 de julio de 1922 y el día 2 de enero de 1926 hizo la profesión solemne en la Orden de San Agustín.
La ordenación sacerdotal, fue en una fecha muy querida y recordada por él: el 25 de julio de 1930, día de Santiago Apóstol. Mariano ya era sacerdote agustino y estaba preparado para comenzar la misión, coronando así su vocación. El 21 de agosto de 1931 fue destinado por el P. Provincial a Brasil.

Un ejemplo que arrastra

El ejemplo de Mariano y sus tres hermanos influyó en su familia, tres sobrinos y tres sobrinas también abrazaron la vida religiosa agustiniana.
Vivía y disfrutaba intensamente la realidad agustiniana de su familia, que tanto les unía siempre, pero de forma especial en sus vacaciones con ellos. Para los sobrinos el P. Mariano era el Tío, pues así le llamaban con cariño. Y tuvo la suerte y el consuelo de que dos de ellos, Máximo y Mari Paz, fuesen desde Colombia y Perú a Brasil y le acompañasen en los últimos días de su vida.

Mensajero del amor

Mariano era generoso por naturaleza, de carácter firme, espontáneo, desprendido. Todo era de la comunidad y el vivía para la comunidad. Le caracterizaba también una sensibilidad especial para con los enfermos. En la comunidad era un excelente enfermero; un auténtico samaritano que no tenía reloj ni horas para acudir a confortar a los enfermos. Era un verdadero mensajero del amor, confortando con su presencia y palabra de esperanza a los enfermos. Sería muy difícil saber los hospitales de São Paulo que visitó y las horas que dedicó a los enfermos.Y tuvo que sufrir por sus deficiencias visuales y auditivas que le acompañaron durante muchos años de su vida. Su amor era más fuerte y la caridad le animaba, “la muerte no espera – decía – y la soledad aumenta el dolor”. En sus andanzas pastorales el horario era secundario. Sin preocupación y sin pensar en los riesgos, enfrentando desafíos, salía conduciendo el viejo escarabajo (Vokswagen) animado por una alegría interior para llevar un rayo de esperanza a los enfermos y a los necesitados de amor y así visitaba las Oficinas de Caridad de Santa Rita de Casia.
Muchas fueron las familias que visitó, reconciliando a unos, alegrando a otros y transmitiendo esperanza a todos.
Su forma de hablar, su figura, siempre con el hábito agustino, y el cariño que transmitía consiguieron que el pueblo llano fuera el primero en declararle apóstol de la caridad y pedir insistentemente su canonización.

Corazón sensible

La naturaleza le contagiaba. Las plantas y las flores eran una de sus aficiones y hobbis. Regaba, pulverizaba y lavaba las hojas de las plantas con la misma delicadeza y cuidado que aplicaba una inyección. Ante sus tulipanes se extasiaba. Todas las plantas tenían valor y hacía resucitar a las más raquíticas y menos vistosas, que otros no apreciaban. Una parte de la azotea del Colegio Santo Agostinho el espacio de sus plantas y donde el se relajaba.
Esa sensibilidad adquiría una dimensión especial cuando se trataba de las familias, los amigos, los ex-alumnos, los enfermos y los más necesitados.
A su regreso de Belo Horizonte, donde fue operado de cataratas, pidió para leer el evangelio un día de fiesta y al terminar hizo un gesto que llamó la atención de los asistentes. Fue una expresión de agradecimiento por haber recuperado la vista. Antes se había dirigido al altar de Ntra. Sra. de la Consolación y ante la imagen le oyeron decir: “Madre, estoy viendo tus colores”.
Con su corazón verdaderamente sensible acogía con alegría, se entregaba con generosidad y como buen samaritano acompañaba a los necesitados.

Sus amores

La Eucaristía, la Virgen, los niños, los pobres y los enfermos.

Sus pasiones

La naturaleza (dejó colecciones de mariposas, insectos, piedras y sellos), la familia, las Oficinas de Santa Rita de Casia y las vocaciones agustinianas

Amante y amado por los niños

El Beato P. Mariano, además de ser protector de los pobres y de los enfermos, fue amigos de los niños. Los niños le buscaban, les gustaba hablar y juguetear con él. En los bolsos de su hábito había de todo y nunca faltaban las estampas y los caramelos que con mucha gracia distribuía entre ellos. Algo había en él que contagiaba a los más pequeños, pues con frecuencia salían del patio e invadían la sacristía para pedirle una estampa (santinho) o un caramelo (balinha) y la bendición. Por muchos años fue Director Espiritual de la Asociación de Oficinas de Caridad Santa Rita de Casia y de forma ininterrumpida desde 1961 hasta 1983, fecha de su muerte.
El ejemplo está ahí; sigamos sus virtudes y pidamos su intercesión. En Brasil son muchas las gracias que el Señor ha concedido por su intercesión.


Oración

Oh Jesús, Divino Salvador,
que te complaces en exaltar
a los humildes de corazón,
dígnate glorificar al Beato Mariano,
que tanto trabajó por tu Reino
entre los pobres y humildes.
Concédeme, por su intercesión
la gracia que ardientemente suplico.