Beato Gracia de Cáttaro
(7 de Noviembre)
El beato Gracia vino a la luz en Mula (Muo), una pequeña aldea en la pintoresca bahía de Cáttaro, en las costas dálmatas, a muy poca distancia de la capital, hoy Kotor (Yugoslavia), el centro más importante del golfo y de la diócesis, el 27 de noviembre de 1438.
En el año 1423,
Cáttaro se sometió espontáneamente al gobierno de Venecia, si bien manteniendo
con orgullo una relativa independencia, ya que se reservaba el derecho de darse
sus propias leyes y elegir sus magistrados. Como consecuencia de esta vinculación
con la Serenísima, pronto se convirtió en un puerto vivaz y rico, poblado de
numerosos comerciantes, marineros y pescadores. Inició así el período de esplendor
que aún en la actualidad se manifiesta en su arquitectura de claro sabor veneciano.
Gracia era un hombre de mar y como tal permaneció hasta la edad de treinta años. En uno de sus viajes entró en una iglesia de Venecia, donde le conmovió tanto el sermón pronunciado por el agustino Simón de Camerino, que decidió entrar en su misma Orden. Así ingresó en la Orden de S. Agustín, a la edad de 30 años, como hermano no clérigo, en el convento de Monte Ortone, cercano a la ciudad de Padua. Este convento era la cuna de una de las nuevas congregaciones de la Orden formadas en Italia, distinguiéndose junto a las demás por su particular celo en el campo disciplinar. En 1435 fue reconocido por el prior general Gerardo de Rímini, que de momento lo incorporó a la provincia de las Marcas de Treviso, con la condición de no recibir más que hermanos firmemente decididos a mantener con fidelidad los ideales propios de la reforma.
Gracia, que trabajaba en el jardín, logró ganarse la estima
y el reconocimiento de la comunidad entera. Al incorporarse dos conventos más
al movimiento de Monte Ortone, éste quedó oficialmente erigido en congregación.
Entre 1472 y 1474 es Simón de Camerino quien aparece como vicario en los
registros generales. Unos años más tarde, Gracia fue trasladado a San Cristóbal
de Venecia, y en esta ciudad murió el 8 de noviembre de 1508.
Fuera de los pocos datos hasta aquí referidos y del culto que se le siguió tributando tanto en la Orden como en su tierra de origen, no conocemos otras noticias de Gracia. Las biografías en lengua italiana de Lazzerini (1643) y la latina de Eliseo de Jesús y María (1677) carecen de fundamentos bien documentados. No obstante, los reiterados relatos acerca de su austeridad de vida y de la fuerza prodigiosa de su intercesión resultan testimonios válidos de una auténtica fama de santidad.
Se distinguió por su humildad, su laboriosidad, su espíritu de penitencia y su amor a la Eucaristía.
Desde 1810, los restos mortales del beato Gracia descansan en la iglesia de Mula, cerca de Kotor. León XIII confirmó su culto en 1889.
ORACIÓN: “Oh Dios, que hiciste insigne al beato Gracia por su vida de humildad, dedicación al trabajo y espíritu de penitencia; concédenos, por intercesión suya, seguir fielmente vuestra vocación, para difundir, con la vida y la palabra, la gloria de su nombre. Por N.S.J.”. Amén.