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Santos Liberato, Bonifacio, Máximo y compañeros mártires 26 de Agosto |
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Los hermanos y monasterios africanos que la Orden consideraba de inspiración fundamentalmente agustiniana, revisten una singular importancia...
S. Agustín, recibido el bautismo de S. Ambrosio, en Milán en el 387, regresa a África para realizar su proyecto de vida monástica. “Recibida la gracia bautismal –como escribe su biógrafo S. Posidio- decide volver con otros conciudadanos y amigos suyos, deseos como él de servir a Dios, en África, en su propia casa y en sus posesiones. Allí, después de liberarse de sus bienes, permanecerá tres años, y vivían para Dios unidos con los que se le habían unido a él, en el ayuno, la oración, las buenas obras, en la meditación, de día y de noche, en la ley del Señor. Todavía, cuando llega a Obispo, en el 395, y por toda su vida, vive como monje, a pesar de sus múltiples ocupaciones pastorales y propaga con todos los medios la vida religiosa en toda el África cristiana”. A su muerte, en el 430, continúa el biógrafo: “Agustín dejó a la Iglesia monasterios de hombres y de mujeres, llenos de siervos y siervas de Dios, con sus superiores, unidos y con bibliotecas bien provistas de libros”. Las invasiones en el África romana, en primer lugar de los vándalos y después de los árabes, destruyeron las fundaciones monásticas agustinianas. Los hermanos y monasterios africanos que la Orden considera de inspiración fundamentalmente agustiniana, como ya hemos señalado, revisten una extraordinaria importancia, en particular el de Gafsa en Túnez, por el martirio de sus siete religiosos: Liberato, abad; Bonifacio, diácono; y los monjes Severo, Rústico, Rogato, Setimio y Máximo, novicio. Tras el edicto dado en el 484 por el rey Hunerico, que ordenaba la consigna de destruir los monasterios con sus habitantes, los siete religiosos de aquel monasterio fueron encarcelados y, después de haber soportado grandes pruebas, fueron martirizados en Cartago, dando un gran ejemplo de fe y de unión fraterna. Su celebración litúrgica fue concedida a la Orden el 6 de junio de 1671, situándola en las vísperas de la de N. P. S. Agustín.
ORACIÓN: “Señor,
Dios nuestro, que en los santos mártires Liberato, Bonifacio, Máximo
y compañeros, fortalecidos con la fuerza del Espíritu Santo,
nos diste un ejemplo admirable de fortaleza y unidad fraterna: concédenos,
por su intercesión, que, en medio de las vicisitudes de este mundo,
permanezcamos siempre fieles a Cristo y vivamos la unidad en el amor.
Por N.S.J.”. Amén. |