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NUESTRA HISTORIA
La Provincia Agustiniana del Santísimo Nombre de Jesús de España, de la Orden de San Agustín, fue fundada el día 11 de septiembre de 1926, al dividirse en dos la Provincia Agustiniana del Santísimo Nombre de Jesús de Filipinas, en el Capítulo Provincial Ordinario celebrado en Valladolid. La nueva Provincia recibió la aprobación de la Santa Sede el 23 de noviembre de 1926.
Desde su origen está presente en España y América, donde se encargó de las obras que tenía la Provincia de Filipinas en Brasil y Argentina. La nueva Provincia comenzó su andadura histórica con doscientos setenta y cuatro religiosos de votos solemnes. En tierras españolas le pertenecieron las siguientes casas:
Durante la Guerra Civil
(1936-1939) la Provincia sufrió graves daños, tanto personales
como materiales. Murieron 51 religiosos. Teminada la contienda fueron clausuradas
las siguientes casas: Colegio de Llanes, Capellanía de Gijón,
Colegio Calatrava de Salamanca, Colegio Cántabro y la Residencia Católica
de Estudiantes de Madrid (que había sido adquirida en 1930).
Desde 1926 hasta nuestros días se han fundado y cerrado diversas actividades.
En la actualidad la Provincia cuenta con las siguientes casas en el ámbito
de España:

Actualmente la Provincia Agustiniana de España está formada por 282 religiosos que ofrecemos nuestro testimonio de vida y realizamos tareas apostólicas principalmente en España y América, al tiempo que colaboramos con otras partes de la Orden. Además de las casas señaladas en la lista anterior estamos presentes en América en tres circunscripciones dependientes de la Provincia: la Viceprovincia de Argentina, la Viceprovincia de Brasil y el Vicariato de Cafayate.

Nuestra preocupación es responder a la urgencia evangelizadora que nos pide la Iglesia y promover la justicia y la fraternidad evangélica entre los hombres ofreciendo un testimonio religioso que encarna valores cristianos propios de la espiritualidad agustiniana, entre los que resaltan la búsqueda de Dios, la interioridad, la comunión de vida compartiendo lo que somos y tenemos, la fraternidad, la apertura a las necesidades de la Iglesia y el estudio. Como respuesta práctica a las necesidades eclesiales y sociales emergen las obras que realizamos. Son muy variadas y entre ellas destacan las siguientes: tareas educativas y apostólicas en centros de enseñanaza, actividad parroquial, estudios teológicos, actividad misionera, obras de promoción social en América y pastoral carcelaria. Numéricamente nuestra presencia es la siguiente: 200 religiosos en España, 70 en América Latina y 12 en otras naciones de Europa.