Hermana Isabel Martínez, Agustina Misionera de la Provincia de Santa Mónica.Hermana Isabel Martínez, Agustina Misionera de la Provincia de Santa Mónica, fallecida el 10 de junio de 2001, en la Comunidad de Mahanje (Tanzania) a consecuencia de malaria cerebral.

A los 41 años de edad y 13 de vida religiosa.



La Familia Agustiniana se une en oración de acción de gracias a Dios por el regalo de su vida, por su entrega entre los más pobres, en la certeza que la semilla evangélica por ella sembrada dará fruto abundante...

"No hay mayor amor que dar la vida por los amigos"...

Monición de entrada para la Eucaristía celebrada el 13 de junio de 2001 en Valladolid.

Esta vez me lo has puesto difícil Isabel. Hacerte una monición por tu repentina muerte me resulta a la vez increíble y doloroso.

En la misma Iglesia en la que en 1988 juntas profesamos nuestro sí incondicional a Dios celebramos hoy tu encuentro con El.

Podría señalar en este momento cantidad de anécdotas, acontecimientos, recuerdos,... que desde que tuve la noticia se mueven en mi interior. Así estamos todas, tus hermanas Agustinas Misioneras,... sorprendidas. 

Se vive un silencio especial estos días en la comunidad, un silencio que nos une a ti a través de Dios. De ese Dios al que en el año 1984 decidiste entregarle su vida. Cuatro años en la casa de formación te ayudaron a valorar y reafirmar tu fe. Siete años en nuestro Colegio en el que nos diste la oportunidad de conocerte a muchos de los que estamos aquí presentes (niños, profesores, monitores, padres, amigos); y 6 años en África dando con sencillez aquello que tu eres: alegría, espontaneidad, colaboración, compromiso...

En los diferentes ámbitos en los que te has movido has ido dejando una huella de entrega generosa, de compañerismo y fraternidad.

Recuerdo que desde que eras postulante conmigo manifestabas con insistencia tu ideal misionero,... era tu ilusión entregarte a aquellos que menos tenían.

Ese ideal se ha cumplido Isabel, y nos alegramos contigo porque “no hay mayor amor que dar la vida por los amigos” y tu, así lo has hecho a lo largo de tus 41 años.

Con la muerte nos has enseñado a todos que la vida hay que vivirla en plenitud. Que hay que exprimir cada día, cada hora, cada minuto, y sacarle todo el jugo a la vida teniendo siempre como centro a Aquel que es el centro de nuestro existir. Tú has sabido hacerlo y por ello, te damos gracias a ti y a Dios.

Todos los que estamos aquí te queremos y rezamos por ti. Rezamos por la Isabel que conocimos y por la Isabel que hoy, y  a partir de hoy, estará siempre presente en nosotros.

Tu encuentro con el Padre habrá sido emocionante, estoy segura. Aquí nos queda tu recuerdo y con él tu alegría.

Por eso queremos que esta Eucaristía sea algo alegre, tú no querrías que fuera triste. Con ella damos gracias a Dios por tu vida y por todo lo bueno que nos has dejado. Gracias Isabel.

Hna. Encarna González-Campos A.M.

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