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"Cuando pensaba qué
escribir en estas líneas, venían a mi mente muchas vivencias... Son
quince años vividos en
Sudamérica..., casi todos en la Prelatura de Cafayate..., desde su
fundación (año 1969) hasta hoy, con diversos intervalos...
Y..., aunque no es fácil elegir entre tantas experiencias..., sí
puedo deciros que estos años han
"marcado" profundamente mi vida..., que doy gracias siempre al Señor
por la oportunidad que me dio..., sin yo buscarla..., de vivir aquí una parte importante de
mi vida como sacerdote agustino...
¿Vida de
"misionero"..., como nos imaginábamos en los años de
formación?
No sé... En mi caso, hasta hoy, ignoro quién
"misiona" a quién. Si los que vienen de fuera a los que están
aquí..., o los que están aquí a...
Siempre recibí
más de lo que pude dar..., y aún lo que puedo dar como sacerdote..., sé
que es obra del Señor... María lo dice bien claro en el Magnificat y no
voy a inventar nada nuevo...
"Plantar y regar" en este inmenso
campo de Sudamérica quizás sea hoy más urgente y necesario que nunca...,
y en eso sigo metido, con mis Hermanos Agustinos, en la actualidad,
consciente de que el "fruto" depende, como siempre..., del Señor".
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