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Bueno..., pues te cuento: es el cuarto año que realizo la "misión
de Jasimaná: en el Arremeo, Río Grande y Los Cardones"...
Tres puestos de misión, donde se concentran los habitantes de los
alrededores...
Tienen que caminar a pie o en animal..., a veces durante dos días...,
para realizar la misión..., que manifiesta, ante todo, un ambiente de
encuentro festivo..., de encuentro de familias..., de encuentro
celebrativo - sacramental y encuentro humano: búsqueda de pareja...,
celebración del matrimonio..., preparación de "pasaporte para la
eternidad"...
Todo
ello en un clima de fe..., de fraternidad..., de confianza y de
verdadero sentido religioso..., manifestado en la expresión de la
"religiosidad popular" que se vive en cualquier celebración...
La nota especial de la "MISIÓN 2000”..., en la práctica de mi
corta experiencia por la Prelatura de Cafayate, -por ser año Jubilar-,
ha sido el interés de algunas familias de que los enfermos, ya mayores,
conocieran y compartieran la gracia de la "indulgencia
Jubilar"...
Desde el primero de los puestos de la misión: El Arremeo, salí a dos
ranchitos..., a una distancia, cada uno..., de tres horas de caballo...
Eran los parajes de Pampallana y Potrerillos..., con una altura de cerca
de 4000 metros...
El programa fue similar: salida de la misión sobre las 10 h., llegada
hacia las 13h., conversación con la familia, preparación de la persona
enferma -confesión, diálogo sobre el Año Santo, unción de los
enfermos y comunión, conocimiento del ranchito en presencia de una
"haciendita" abundante de cabritas, ovejas, llamas y
después el almuerzo, que corresponde al "trabajo"...
Hablar con las enfermas..., de 89 años y 86..., respectivamente,
compartir el tiempo de estadía en el ranchito con el esposo, hijos y
nietos, y regresar luego al puesto de misión..., ha sido una rica
experiencia que, durante todo el camino "a lomo de mula"...,
ha interpelado..., motivado y animado ese trabajo especial en la
"MISIÓN 2000"...
Sin duda que la persona más enriquecida por la experiencia es el mismo
misionero..., y vivir esa experiencia es la mejor de las recompensas de
la misión por el calor humano..., religioso..., cercano
y fraterno de toda la familia...
El Arremeo,
09.02.01
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