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"A
MIS AMIGOS LOS JÓVENES"
Querido Amigo: Sé feliz con la vida que tienes y, aunque no sea la
mejor, es tuya. No te lamentes de lo que careces. Piensa, más bien,
en lo que eres y puedes hacer. Es bueno que siempre reflexiones un poco antes de
actuar; pero no te quedes sólo en pensar, o no llegarás a ningún
lado. Y cuando hayas decidido algo, pon manos a la obra y adelante . Ten presente que elegir es siempre renunciar y esto
depende sólo de ti, no de la aprobación de tus amigos.
Comentarios, críticas y oposición siempre tendrás; esto, elijas
lo que elijas. Sólo vas a ser en tu vida lo que realmente quieras
ser y en la medida en que trabajes por conseguirlo. No tengas nunca
miedo. A vivir se aprende viviendo. EL FIN DE TU VIDA ES SER FELIZ, NO SER MÁS O LLEGAR
EL PRIMERO... No te compares con nadie. Todos somos distintos y
cada uno tenemos nuestro propio valor. Trabaja por llegar a ser lo
que quieres y mira con orgullo lo que ya has conseguido. Paso a paso, se llega lejos. No te importe ir
despacio, lo importante es llegar. Pero ten en cuenta que no todos
los caminos llevan a la felicidad. Sospecha de los atajos que
prometen rápidamente llevarte a ella. La droga, el alcohol, la
pornografía, la mentira... son algunos caminos cerrados. Nada grande se consigue sin esfuerzo; pero no olvides
que la felicidad no está en hacer algo grande o hermoso; sino en
hacer grande o hermoso lo que estás haciendo en este mismo momento. Quizá las personas con las que convives o el
ambiente que te rodea no sean los mejores; pero seguro que tú
puedes cambiarlos. Comienza por ver lo bueno que todos tenemos y no
te desanimes por nada. El que algo no sea bueno del todo, no quiere decir
que sea malo. Nunca juzgues por las apariencias. Nadie, fuera de
Dios, conoce lo que esconde el corazón de cada persona. Los juicios y opiniones precipitadas anularán tus
buenos propósitos. La curiosidad, la apertura y la acción te
permitirán crecer. Lo bueno y lo verdadero son simples y claros. El
mal, en cambio, en todas sus formas, es complicado y retorcido. APRENDE A SER FELIZ CON LO QUE TIENES... Mira a los otros como compañeros y amigos en el
camino de la vida. No los utilices para tus fines; al contrario ayúdalos
y participa con ellos en la vida que a todos se nos dio
gratuitamente. No pongas tu preocupación en hacerte rico o
poderoso; sino en aquello que sabes
que puedes realizar.
ERES RESPONSABLE DE TI Y DE LO QUE HACES... Tus emociones, tus decisiones, tus acciones dependen
de ti, sólo de ti. No culpes a otros de lo que hagas o dejes de
realizar. Aprende a asumir compromisos y trabajos, y cumple
fielmente lo que prometiste.
Sé siempre dueño de ti mismo; pero ten en cuenta
los consejos de los demás. Y luego, obra según lo que es mejor;
aunque no sea lo que más te agrada. No debes olvidar que el bien y
el mal existen y tienes, para distinguirlos, una conciencia. Hazla
caso siempre, ante ella debes responder. ESTAS APRENDIENDO A VIVIR Y ESTO SIGNIFICA CORRER
RIESGOS... Con frecuencia te equivocarás. Todos nos equivocamos
y más veces de las que reconocemos. Los errores, vistos como enseñanza,
son lección para el futuro. Ten en cuenta que sólo se aprende a andar cayéndose
muchas veces y levantándose otras tantas. No tengas miedo a lo
nuevo o a lo desconocido. Aprende a crecer corriendo riesgos
razonables. Sé libre de verdad. No te refugies en costumbres o
rutinas que secan el alma. Tampoco confíes en modas que limitan la
libertad uniformando el pensar, sentir y vivir. La vida no es un cuento rosa y el final puede no ser
feliz. Momentos de angustia, depresión y extravío, tendrás con
frecuencia. A veces, incluso, te asaltarán dudas y ganas de
abandonarte y dejarlo todo y a todos. No aflojes y aún arrastras,
sigue adelante. Dificultades nunca te faltarán en la vida. Nadie te
pide que no las tengas, ni siquiera que las venzas. Se te pide, eso
sí, que luches por superarlas, aunque aparentemente no puedas.
Querer, es siempre poder. RECUERDA QUE NO ESTÁS SOLO EN LA LUCHA DE LA VIDA... A tu lado hay muchas personas dispuestas a ayudarte.
Si no lo han hecho, quizá, es porque no se lo has pedido. Confía
en los demás. Confíate a los demás. Se humilde y no cierres tu
corazón porque alguien te lastimó
cerrándote el suyo. Cuando más felices somos es en los momentos en que
dialogamos y compartimos confidencias; incluso con aquellos que no
las merecen. Déjate ayudar y ayuda en lo que puedas, aunque no te
lo pidan. Recuerda siempre estás palabras de Jesús: “Es más
feliz el que da que el que recibe”. Amigo, da y sobre todo date tu
mismo, esta es tu gran riqueza. Si
te cansé, con estas “perlas de sabiduría”, perdona.
Han
quedado más cosas en mi corazón.
Un
abrazo. Santiago
Alcalde |