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Ayer es hoy, hoy es
mañana y mañana es un sueño que se ve tergiversado
por la cruda realidad de nuestro mundo. Nuestra experiencia de vida define
nuestra personalidad: las personas que se cruzan en nuestro camino, los
sentimientos que abordan nuestra alma y nuestro corazón y lo que
aprendemos de los palos que nos son dados.
Sería ideal pasarse toda la vida soñando y no despertar
jamás, soñar y soñar hasta que la imaginación
agote sus límites… pero eso no es posible, Calderón
de Barca no se equivocaba al decir que la vida es sueño, no lo
hacía, pero se le olvido mencionar que este sueño no es
constante y profundo. La ruda verdad que nos atañe nos desvela
numerosas veces para intentar que no podamos volver a la fantasía
y a la ilusión que supone vivir, no obstante, caer esta permitido
pero levantarse es una obligación, es decir, debemos hacer todo
lo posible para lograr recuperar el sueño y no quedarnos inmersos
en la tristeza y dolor convirtiendo esto en nuestra vida, debemos seguir
adelante, superar las barreras, avanzar con fuerza, apoyándonos
en los otros si es necesario pero nunca pisoteándolos los unos
a los otros porque con eso sólo conseguiremos convertir nuestro
sueño en una horrible pesadilla de la que querremos escapar aunque
ello quedarte totalmente solo ya que lo preferiremos antes de vernos rodeados
de enemigos debid¨õ
Llegará un momento en el que este sueño acabe y no puedas
volver a soñar nunca jamás, pero no debes estar triste por
ello, lo que debes hacer es aprovechar cada momento y situación
sacando una enseñanza positiva, debes interpretas cada gesto, cada
mirada, cada palabra de consuelo, cada sonrisa, cada sonido y hacer de
todo ello un recuerdo inolvidable, recuerda que todos ellos te sirvieron
de ayuda cada vez que te desvelaste, ellos te susurraron al oído
de tú corazón una relajante y melódica canción
que lo apaciguó y le dio las fuerzas suficientes para luchar contra
la corriente y conseguir que vuelvas a dormir y a soñar y soñar…
Por último y para terminar no debes olvidar que jamás estarás
solo, jamás… porque tu ángel de la guarda, que es
Dios, te acompaña a dondequiera que vayas; el dio la vida por ti
y no le importaría darla una vez más. Por ello debes pensar
que siempre lo tendrás ahí a tu lado, incluso cuando todo
se vuelva oscuro y las lágrimas inunden tus ojos y pienses que
nunca volverás a soñar o que no podrás salir de esa
pesadilla que te atormenta, entonces Él estará ahí
aunque tú no lo veas, con su presencia silenciosa te dará
fuerzas y ánimos para que recuperes el sueño y tu pensarás
que tan solo fue suerte. Ahora que ya conoces uno de los grandes secretos
de la vida te deseo que tengas dulces sueños y que nunca los olvides.
Santiago Ruiz Galacho
Colegio Los Olivos, Málaga
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