| Y
tu, ¿por qué no...? |
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Buenos días a todos... Acabo de recibir el testimonio de una persona... Vivimos días en los que no encontramos el sentido de la vida, no descubrimos la felicidad, no tenemos vida en nosotros... ¡Y claro!, la propia vida se nos hace cuesta arriba... Esta es la experiencia de una joven que es feliz... De alguien que ha encontrado su camino, su felicidad... Aquello que Dios quiere para todos nosotros... “Y tú, ¿por qué no? Fue la pregunta que alguien que me conocía con detalle me hizo cuando por primera vez entendí que mi vocación tenía mucho que ver con monjas y conventos. De esto hace pocos años. Hoy soy la mujer más feliz del mundo siendo lo que siempre, aun sin saberlo, quise para mi vida: monja de clausura. Desde aquel día y aquella pregunta Dios no ha dejado de guiar mis pasos hacia lo que El quería y hacia donde Él quería. Para ello puso en mi camino personas que me ayudaron mucho a seguir viendo con claridad mi vocación. Fueron tiempos en los que vivía con la certeza de la llamada a una vida de especial entrega a Dios en la oración, el silencio, la interioridad, la profundidad de una relación íntima con Dios..., y eso me hacía rebosar de alegría por dentro sabiendo que, sin mérito alguno por mi parte, simplemente porque Dios lo quería, Él tenía un plan especial de amor para mí. Y esto, cuando se siente y se vive, desborda. Desborda la vida y el corazón y no se puede decir más que “SÍ, AQUÍ ESTOY. HAZ DE MÍ LO QUE QUIERAS". Cuando Dios llama es imposible decir que no. Hoy sigo viviendo con la misma certeza de esa llamada y me sigue desbordando su Amor para conmigo. Hace casi 11 años que llegué a este precioso convento y desde entonces Dios se ha encargado de que mi vida, fuera creciendo, ayudada por mis hermanas de Comunidad, para bien de la Iglesia y del mundo. Y seguro que te estarás preguntando: "Pero hoy, ¿sigue teniendo sentido la vida de las monjas?" Y sin pensármelo dos veces y con rotundidad puedo decirte que, si siempre ha tenido sentido, hoy lo tiene quizá con más razón. Nos lo dijo Juan Pablo II en Cuatro Vientos: "El drama de la cultura actual es la falta de interioridad; la ausencia de contemplación. Cuando falta el espíritu contemplativo no se defiende la vida y se degenera todo lo humano”. Este mundo de hoy, tan individualista y hedonista, necesita de Comunidades contemplativas que griten al mundo, desde su silencio fecundo, Quién es y dónde está su salvación. Y ahí radica nuestra misión desde el claustro. Acércate a conocer una Comunidad contemplativa y comprobarás que el gozo, la fidelidad, la paz, la armonía, la gozosa vida en común son posibles en este mundo; que los conventos de monjas son oasis de esperanza para este mundo tan inquietantemente vacío de autenticidad. La escucha de la Palabra, la vivificadora experiencia de un amor puro en totalidad, la gozosa adoración al UNO y ÚNICO Dios, la sencillez vivida con inmensa alegría, el trabajo como servicio, la incomparable vivencia de una vida en Comunidad, la generosidad, el darse sin esperar nada a cambio, solamente sabiendo que se está haciendo la Voluntad de Dios, la entrega radical a la interioridad y la oración que se vive en nuestras Comunidades son el mejor camino para ser personas auténticas. Por todo ello nuestra vida sigue teniendo sentido. Y una cosa más. Soy monja Agustina. Lo específico de la Orden de San Agustín es la vida en Comunidad. Nosotras desde la fraternidad, la vida común, la verdadera amistad, la concordia percibimos en medio de nosotras la presencia del misterio de Dios. Desde mi experiencia te puedo decir que para mí ha sido lo más grande descubrir que la vida en común es un medio esencial para intuir esa Presencia. Hoy no sabría vivir sin una Comunidad. Sería medio persona. Estaría viviendo a medio gas... Me gustaría que después de haber leído este testimonio te acercases a la iglesia más próxima y delante de un Sagrario, te preguntases qué es lo que quiere Dios de tu vida. Deja que El te susurre -o te grite- al corazón: Y tú, ¿por qué no?” Sor Marta P.D.- Si quieres saber más sobre nuestra vida, puedes escribirme; aquí te dejo mi dirección: Sor Marta Barros MM. Agustinas- Tlfno. 920 32 00 50 05220 Madrigal de las Altas Torres ÁVILA
Feliz día para todos y un fuerte abrazo de Miguel Ángel...
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