Espejismos en la ciudad

 

Los hombres de desierto saben de espejismos. Sí..., amigos. Esas ilusiones transformadas en oasis cuando la sed aprieta... Los espejismos se presentan a nosotros y en nosotros con toda realidad... Se proyectan en nuestra mente haciendo real lo que es irreal..., haciendo agua lo que arena...

En el desierto es fácil ver espejismos... Adentrarse en él supone el riesgo de morir de sed..., el riesgo de desesperarse..., el riesgo de no alcanzar la meta... Pero, también el desierto es el lugar del encuentro con Dios y con nuestras profundidades... En él podemos arriesgarnos a escuchar el silencio que grita..., el riesgo de hablar con el corazón...

¡Nos da miedo el desierto!... Puede destapar nuestros corazones... Puede hundirnos, hacernos ver la realidad de nuestra vida, de nuestras actitudes...

El desierto habla sin decir nada... ¡Vaya contradicción para nuestras mentes tan racionales, tan interesadas en tocarlo todo, en palparlo todo!... Igual que Tomás... Necesito tocar, sino no creo... Necesito verlo, sino no creo... Y nuestra vida y nuestra fe se vacían hasta quedar completamente secos y hastiados... Nuestra vida pierde el sentido y nuestra fe se convierte en paraguas para evitar complicaciones... El compromiso desaparece... Y no seguimos a nadie ni a nada...

Tal vez..., hoy no haya que ir a desiertos para percibir los espejismos, para sufrir sus consecuencias... Son los espejismos de la ciudad... Esos espejismos tras los cuales corremos como locos y que no conducen a ningún lugar... Esas palabras bonitas y huecas que gritan tantos vendedores, tantos sofistas cargados de imposiciones y de poco o nada amor... Esas palabras que se definen a sí mismas como salvadoras y que únicamente traen el desconsuelo, la angustia y el dolor a tantos...

Diríamos hoy, aquello que sabiamente decían los antiguos: ¡No os dejéis engañar! ¡No comáis cualquier comida! ¡No bebáis cualquier agua! Hay demasiada contaminación que nos puede matar... De nuevo los espejismos... Se presentan como reales, pero cuando nos acercamos y profundizamos se desvanecen como sueños en la noche...

Espejismos en nuestro tiempo, en nuestras ciudades, en nuestros pueblos... Espejismos en nuestros corazones, en nuestros anhelos, en nuestros proyectos...

Un abrazo de Miguel Ángel... Feliz día...