¿Te mola tu vida...?

 

¿Qué tal el fin de semana...? Imagino que mucho movidón... Siempre está bien darle un poquito de ritmo al cuerpecillo...

Ayer venía con mis padres en el coche escuchando un programa de tertulia que ponen en la radio... Esos programas de media tarde en los que unos contertulios hablan de unos temas y hay personas que llaman para hacer sus propios comentarios y reflexiones en torno a los mismos... Me pareció realmente interesante... Hablaban del éxito, del triunfo... ¿Cómo triunfar...?

Me sorprendió que hubiese tantas personas que llamaban al programa contando sus propias experiencias... De todas las edades y sexos... Todos querían triunfar... Todos querían el éxito... La gente medía su felicidad por el éxito obtenido... Si habían llegado lejos en sus proyectos eran felices... Algunos no lo habían conseguido y por consiguiente se sentían un tanto frustrados...

¡Qué horror...! Medir una vida por lo material, por lo externo, por lo que tienes... Me sonaba al dicho ese... “tanto vales, tanto tienes....” Es triste medir una vida con esos parámetros... poder, tener, llegar lejos, competir, ganar, pisar, éxito, fama, triunfo...

Mientras escuchaba me hacía la misma pregunta... ¿Su corazón estará lleno...? ¿Lleno de algo que no sean cosas...? ¿Serán realmente felices a base de tener, de llegar lejos en su trabajo...? ¿En qué han triunfado realmente...?

Perdonadme que sea excéptico, pero creo que todo eso ata más... Cuando te obsesionas con todo eso, acabas por no ser libre... ¡Que forma más tonta de perder la libertad! Mas, cuando no paramos de gritar que queremos ser libres, pero por otro lado, somos nosotros mismos los que que vamos cerrando las puertas a nuestra libertad... Eso es lo que marca tu vida, lo que la dirige... Y ¡claro!, cuando no se cumplen los objetivos... depresiones, falta de ganas de vivir, frustración, desesperanza, desilusión, cerrazón, etc...

Y sabéis lo que os digo... que se metan el triunfo y el éxito por donde les quepa... Entrar en ese juego es vivir para trabajar, para llegar lejos; pero no trabajar para vivir, para disfrutar de lo que tenemos y de los que tenemos al lado...

Somos demasiado tontos o idiotas... Las empresas nos meten en ello y nosotros atraídos y seducidos por sus poderes acabamos enrolados en ello... Te dicen que hay que cumplir objetivos... Y si los cumples subes como la espuma... ¡Y una leche...! ¿Quién mira a las personas...? ¿Quién se fija en las personas...? ¿Dónde quedan los objetivos de uno...? ¿Todo supeditado a la empresa...? ¿Qué jefes se preocupan por la persona en sí...? ¿Si está feliz, si le va bien personalmente, si tiene problemas...? Eso no entra, porque no da beneficios, según ellos... Interesa ser competitivos...

Somos tan profesionales en el trabajo y para el trabajo, que olvidamos que tenemos que ser profesionales en nuestra propia vida... En ella también tenemos que trabajar e hincar los codos... Trabajarse y trabajarnos... Éste debía ser el primer paso en nuestras vidas para triunfar, para tener éxito, para ser felices... en nuestra vida...

Un abrazo muy fuerte de Miguel Ángel y feliz día...