| ¿Qué
hay más allá...? |
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Espero que la Resurrección de Jesús haya sido vivida dentro de cada uno de nosotros con alegría..., la alegría de la vida... Y, sobre todo, que nos ayude a sentir más de lleno la vida, la propia vida y la de los demás...
Por ello quiero empezar a hablar sobre vida... La nuestra... A veces soñamos demasiado con ser lo que no somos y perdemos la vida sin ser lo que debiéramos ser... Es decir, no siendo... De eso, que andamos proyectando cantidad de cosas y la vida se nos escapa de forma rápida, sin exprimirla al máximo...
El problema, ¿cuál es...? No es otro que no paramos de proyectar... Hoy estoy proyectando el mañana, pero cuando llega el mañana ya estoy proyectando el pasado mañana y así y así y así... Al final, no hacemos nada... Bueno, nada más que proyectar... Pero no vivimos, no disfrutamos de lo que tenemos entre manos y de los que tenemos entre manos..., las personas... No aprovechamos las oportunidades de crecimiento que se pueden presentar... Porque estamos muy ocupados proyectando...
Pero también quisiera hablaros de otra sensación en la cual podemos estar perdiendo la vida...
Tal vez no tengáis esa sensación en vuestras vidas..., pero yo últimamente empiezo a sentir que vives de prestado... Sí, vivir de lo que otros han dicho, de lo que otros han hecho, de sus palabras... En definitiva, vivir de las palabras de otros como si yo fuese un simple parásito atento a recogerlo y nada más... Nada de novedad, nada mío, nada de mí... Ninguna huella de mi presencia, de mi vida en el mundo...
Tengo que dar un toque personal a lo que leo, a lo que vivo, a lo que veo y a los que hago... Igual que cuando nos metemos en la cocina... Estamos haciendo un pastel que hemos visto en un libro o que otra persona nos ha dicho la receta... Pero cuando llega el final, le doy un toque especial, mío, particular... En la receta no viene que se le eche chocolate, pero yo se lo pongo... Ya hay algo nuevo en ese pastel, en esa receta prestada... Sólo los que son capaces de arriesgar algo son los que ganan, los que disfrutan, los que viven...
Es cierto, que a muchos de nosotros nos faltan las suficientes ganas y narices como para ahondar en nosotros mismos y sacar lo mejor, sacar algo de nosotros... Que no todo sea prestado, que no vivamos por lo que otros dicen sin más... Romper las negatividades que vemos en nosotros y lanzarse, porque tanto tú como yo, tenemos muchas cosas buenas que merecen la pena que otros puedan descubrir y vivir...
¿Qué hay mío en este mundo...? ¿Qué hay mío en mi familia, en mi trabajo, en mi parroquia, en mi colegio, en la facultad...? ¿Qué huellas dejó por donde paso...? No quiero contagiarte la sensación negativa... Sino ayudarte y ayudarnos a pensar en nuestra vida... Saborear lo que tenemos y lo que somos... Ser auténticos, ser profundos...
Recuerdo a un amigo, adulto, mayorcito... que siempre preguntaba: “¿Qué hay más allá?”... Pasaba cualquier persona y “¿qué hay más allá?”... Siempre esperando a que otro le dijese que había más allá, pero él no era capaz de dar un mísero paso y asomarse para ver lo que había... “¿Qué hay más allá?”... Tal vez tú también esperes a que otro siempre te diga lo que hay más allá, pero nunca disfrutarás de esa primera presencia por tus propios ojos, de sentir en tu vida como algo nuevo... Eso que hay más allá... No esperemos siempre a que los demás nos digan lo que hay más allá... No vivamos de prestado... Aportemos nuestra originalidad, nuestro ser especial (¡que todos tenemos!) allí donde nos encontremos... Esta será la gran riqueza de nuestra persona a nuestro mundo...
“¿Qué hay más allá...? Sé valiente y compruébalo tú mismo...”
Feliz jornada y feliz día para todos de Miguel Ángel...
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