1+1=3...

  ¿Cómo va todo...? Buenos días...

1+1= 3... Tranquilos amigas/os... No es que se me haya olvidado sumar o al menos no sumas tan pequeñas... Tampoco es que me haya inventado una nueva fórmula que revolucione las matemáticas... Hoy hablamos de otras sumas... Sumas que a veces no suman lo que nosotros queremos o pensamos, que no sale lo que nosotros esperamos... Hoy hablamos de diálogo...

1 diálogo + 1 diálogo = 3... Igual a 3, no a tres diálogos... La suma de dos personas en diálogo es igual a 3... Jajajajaja... Reíros si queréis..., pero ya lo explicaré... Y tal vez, lo entendáis, os guste y... lo pongamos en práctica todas y todos...

Estaba preparando a unos novios en la parroquia en la que ejercía antes mi ministerio pastoral... Hablamos de cómo sería la celebración, los ensayos, las lecturas, las flores, la decoración..., etc... Cuando pude, tomé la palabra y les hablé de que se tenían que cuidar, que tenían que luchar por la relación, que tenían que dialogar, aprender a hablar... Al decir esto, los dos me miraron estupefactos... Y por un momento, pensé que había dicho una barbaridad o que tenía alguna cosa en la cara... Entonces ellos me dijeron:

- ¡Aprender a hablar...!, saltaron los dos...
- Yo más tranquilo al observar que no tenía nada en la cara, ni en la camisa, les pregunté: ¿Cuántos son 1+1?
- 2, contestaron ellos un tanto sorprendidos... (que no sabían si era un test o un examen de matemáticas...)
- Sabéis sumar..., pero, tal vez, no sepáis hablar, les respondí...
- ¡Cómo!
- Yo os digo que 1+1=3... En el diálogo, auténtico diálogo, esto es así... o al menos debiera de ser así...
- No entendemos lo que nos quieres decir, dijo ella un tanto extrañada ante tal situación...
- Les dije que normalmente en la comunicación hay una serie de niveles: opiniones, valores, creencias, sentimientos... Las opiniones es lo más alejado de la corteza y los sentimientos lo más cercano a ella... Muchas veces nos quedamos en lo externo, aquello que no afecta en nada a nuestra vida, aquello que no compromete, aquello que resbala por nuestras carnes... Cuando realmente hay un diálogo auténtico yo aprendo del otro, de lo que dice, de sus silencios, y el otro aprende de mí... Se da un plus... Ese plus es lo que hace posible que nuestras palabras, nuestros diálogos nos ayuden a crecer... Vivimos en un mundo en el que hay inflación de discursos, de palabras... Demasiada elocuencia y demagogia barata... El diálogo es posible cuando soy capaz de aprender del otro... Cuando no me ha dejado indiferente las palabras del otro; cuando me he dejado ayudar y he intentado ayudar...

Ellos lo entendieron... Entendieron que a veces sobran palabras y se necesita más vida... Entendieron que cuando hablamos podemos aprender y podemos llenar nuestra vida... Entendieron que el diálogo no puede dejar indiferente... Su relación debía de asentarse sobre bases firmes, estables, sólidas... Y una de ellas es ese diálogo...

Ya sabes..., habla, aprende a hablar y habla aprendiendo de los demás... Habla de lo que vives y vive lo que dices... Habla mirando a tu corazón para luego... decir al corazón de los otros... Decía san Agustín... "Escucha primero al que habla dentro y, desde dentro, habla después a los que están fuera"... Habla con tu vida, habla con SU VIDA...

Un abrazo enorme cargado de cariño...

Feliz jornada y ¡cómo no!, seguimos ahí..., dándonos y compartiéndonos con los demás... Miguel Ángel...