¡Que cambien...!

 

Hola amigos y amigas... A veces nos empeñamos en que cambien..., los demás... ¡Qué bonito!... Que cambien los otros, y yo..., ¿qué?... Que cambien los otros para qué... Cambiemos el enfoque (y permitidme la redundancia del cambiar, pero de eso va nuestro tema de hoy) de nuestra vida... Empecemos a cambiar nosotros, para que los demás cambien... Recuerdo una de las campañas de Manos Unidas en la que se ponía como lema: "Cambia tú, para cambiar el mundo"... ¡Cuánta razón...!

Leyendo a Anthony de Mello me topé con un relato genial... Imagina que un paciente va a la consulta del médico y le explica lo que le pasa...

- Muy bien -le dice el médico-, he comprendido sus síntomas. ¿Sabe lo que voy a hacer? Le voy a recetar una medicina para su vecino...
- Muchas gracias, doctor -le dice el enfermo-. Ahora estoy mucho mejor...

Imagínate la escena... Es de película... Esto es absurdo... Dame una medicina..., para mi vecino... Pero, ¿quién es el que está enfermo?... ¡Claro!... Siempre son los demás los que están enfermos, los que necesitan cambiar, ser mejores... Caminar así, es no haber entendido nada ni de vida, ni de evangelio, ni de Dios... Pero esto que parece de ficción es lo que hacemos en nuestra vida cotidiana... Buscamos las excusas para nosotros pasar impolutos por esta vida..., para que sean en los demás en quienes caigan los marrones... Y esto..., no es ético...

Llego a casa... y pienso... ¡Jo! Si cambiase mi mujer todo iría mejor..., o llego al trabajo y digo si cambiase mi jefe..., o pienso si cambiara mi vecino... ¡Imbécil! Sabes lo que ocurriría si cambiase tu mujer, tu jefe o tu vecino..., que seguirías igual... Pensando siempre que el problema son los demás, el otro... ¡Sabéis!... Seguiríamos tan idiotas, tan dormidos, tan tontos como antes... (y perdón si a alguien molesto...)...

Somos nosotros los que tenemos que tomarnos la medicina... Es en nosotros donde hemos de clavar el dedo... ¡Apúntate a ti mismo!... Y no señales a nadie... que es de mala educación...

Un abrazo muy fuerte para todos... Espero no haber herido a nadie con estas palabras... No es mi intención..., sino intentar que seamos claros con nosotros mismos, con nuestra vida y con la vida de los demás... Es en definitiva lo que Jesús decía en el Evangelio: "Médico, cúrate a ti mismo" o eso de "¿por qué te fijas en la mota del ojo ajeno y no en la viga que hay en el tuyo?"

¡Ánimo! Ya ha llegado el fin de semana... Nos vemos el lunes, nos escribimos, nos leemos y nos compartimos... Chao...

Miguel Ángel...