| De
etiquetas, costumbres... y otros prejuicios... |
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¡Buenos días! ¿Cómo ha ido el fin de semana...? Espero que genial... De nuevo un día más..., y lo que es peor..., no un día cualquiera, sino un lunes... La semana acaba de comenzar... Este día de la semana tiene demasiadas etiquetas... No queremos que llegue el lunes ni por asomo... Sin embargo, todos deseamos el viernes como agua de mayo... Esto que nos ocurre con un día..., el lunes..., nos suele ocurrir en la vida normal, de cada día... Es más..., nos suele pasar con las personas que tenemos al lado, con las que convivimos, con las que compartimos amistad... Sí, señores y señoras..., hablo de las etiquetas que colocamos a los demás..., los sambenitos que colgamos a los otros... Y no hablo de los cotilleos de las marujas o de las vecinas del 2º o del 4º... No, majo..., hablo de las etiquetas que tú y yo... Quiero relataros una pequeña historia que nos puede ayudar a pensar... "Hubo una vez
un hombre que se acercó a un sacerdote... Católico..., protestante..., bueno..., malo..., de izquierdas..., de derechas... Cuando salgo a la calle no veo hombres de izquierdas ni de derechas... Sólo veo seres humanos... Si me estrujan durante el tráfico, en el metro, en el autobús o en el tren, no veo hombres de izquierdas ni de derechas..., sino solamente veo hombres que tienen prisa... Si voy al hospital, no veo hombres de izquierdas ni de derechas, sino sólo seres humanos... Hombres enfermos que sufren en su dolor... Si voy a la Parroquia, al grupo de catequesis, a la oración..., no veo hombres de derechas ni de izquierdas, solamente veo hombres que quieren encontrarse con Dios y con los hermanos para crecer juntos. Hombres que quieren luchar juntos por construir un mundo más de Dios... Nadie es tan malo como en sus peores momentos... Nadie es tan bueno como en sus mejores momentos... En seguida se juzga a un hombre por una falta que cometió. Normalmente, uno se fija en las actitudes y posturas equivocadas del hombre... Sin embargo, un mal rasgo del carácter, todavía no hace una mala persona... Un mal día no significa una mala vida... Os ofrezco un reto: busca en cada rostro al ser humano... Mira con gusto a los hombres... Pero ¿qué significa esto? Significa que en días de alegría estás bien con los hombres y en horas de penuria, ofreces la mano y das consuelo... Ver con gusto a los hombres supone no bastarse a sí mismo, abrir el propio corazón y reservar un sitio para los demás; mirar con ojos y corazón limpios... ¿Por qué clasificar a los hombres?... ¿Por qué ponerles una etiqueta?... ¿Por qué pintarles de colores?... ¿Por qué tanta crítica?... ¿Por qué clasificar a los hombres en buenos y malos, en amarillos y rojos, en izquierdas y derechas?... ¿Por qué?... Feliz día... ¡sin etiquetas...!, ¡sin prejuicios...!, sino buscando el rostro profundo de los hombres... Ello nos hará crecer y hará crecer a los otros... ¡No lo dudéis!... Miguel Ángel
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